Camila entrevistó a su tata, pues la descripción de "personaje histórico" que le dio su profesora calzaba con lo que ella había oído de él. Así como Sergio, en la isla Dawson, su tata fue detenido durante mucho tiempo, perdiendo completamente el contacto con su familia (quienes no sabían si estaba vivo o muerto). Pasó por
villa Grimaldi,
tres álamos,
cuatro álamos; fue apartado de su trabajo, de su lucha y de sus seres queridos; vio ir y venir compañeros y amigos; fue cruelmente torturado por pedir justicia y libertad para todos los que estaban y los que vendrían.

Camila y Miguel Littin desempolvaron un doloroso pasado, que muchos quieren que olvidemos, que "descuidemos algo que debemos tener presente" (rae), que hagamos como si nada hubiese pasado y que entreguemos nuestro país, el país de Sergio, del Tata y la Camila, de su abuela, de sus amigos, de los vecinos Vergara-Toledo, de Víctor, de Alfredo, de Michelle, Eduardo, Marco y de sus padres asesinados en dictadura; tuyo, nuestro y de los que vendrán. Que les entreguemos el país, en una democracia destruyeron, a aquellos que nos dividieron; que los dejemos entrar por la puerta ancha, a un palacio que bombardearon; dejar que restauren la educación los mismos que la socavaron y que detengan la delincuencia los mismos que la generaron (al quitar la protección social y al abrir las puertas a un sistema de mercado que sigue enriqueciendo a ricos y empobreciendo a los pobres), dejar que gobiernen al pueblo, al mismo pueblo que asesinaron.

Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor
Debemos saber de donde venimos, para saber donde vamos....
...no desviemos el paso.